El gobierno canadiense optó el 2008 por permitir la matanza 500 narvales atrapados debajo del hielo, en lugar de enviar rompe hielos para liberar a los animales, alegando que el proceso hubiera sido demasiado “estresante” para las ballenas.Paul Watson, fundador de la Sea Shepherd Conservation Society, condeno al gobierno de Canadá pos su decisión de rechazar el proyecto para salvar a las ballenas y señalo que ademas este proporciona fondos, principalmente a esquimales “Inuit” para la caza de crías de foca.
Canadá permite a los cazadores Inuit capturar ballenas y demás animales marinos. Estos realizan agujeros en el hielo y matan al animal cuando este sale a la superficie para respirar. Watson considera que la decisión fue tomada exclusivamente por razones económicas: romper el hielo con un rompehielos cuesta dinero, mientras que el asesinato narvales genera dinero.
"Canadá podría haber entregado el don de la vida para estas ballenas, en su lugar, ha desatado un torrente de violencia y sangre” dijo Watson, que es ciudadano canadiense. "Todos los canadienses deberían sentir vergüenza de estos atroces delitos contra el medio ambiente" concluyo.
La característica más notable de los narvales machos es su extraordinariamente largo cuerno, que en realidad es un colmillo. Este colmillo se proyecta desde el lado izquierdo de su maxilar superior. Puede pesar hasta 10 kg. Uno de cada 500 machos tiene dos colmillos, esto ocurre cuando el diente derecho, normalmente pequeño, también crece hacia fuera.

Habita en los mares árticos. Comúnmente se registran en la parte norte de la bahía de Hudson, estrecho de Hudson, bahía de Baffin, en la costa del este de Groenlandia y en el este de la franja del extremo norte de Groenlandia alrededor de Rusia del este. Los territorios en esta franja incluyen Svalbard, Tierra de Francisco José y Severnaya Zemlya Normalmente en pequeños grupos de 5 a 7 individuos. Los depredadores principales del narval son el oso polar y la orca y los Inuit, a los que se les permite cazar legalmente.
En la Europa Medieval, los vikingos comercializaban colmillos de narval, los cuales eran confundidos con cuernos de unicornios
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) alerta del peligro que conlleva si no se controla la venta de sus colmillos.
Los cambios en la forma de vida de los esquimales, los inuit, están poniendo en jaque a los narvales.

La cultura de los inuit, un pueblo del Ártico canadiense, está íntimamente ligada a la caza de narvales, de los que obtienen alimento y marfil. Ahora, según los científicos, esta caza ha dejado de ser sostenible. Los jóvenes esquimales no han aprendido las técnicas tradicionales de sus mayores y es frecuente verles disparar con sus rifles a las ballenas de forma indiscriminada.
Luego, conseguir una pieza es difícil incluso para el más experto: para que el narval no se hunda, hay que darle en la espina o en el cerebro justo cuando llena de aire sus pulmones y, si queda herido, es probable que escape y muera más tarde. Según los informes, en Canadá se cazan unos 500 cada año, pero además, cientos de ellos desaparecen bajo las aguas.Las cifras no permiten hablar de extinción –en el Ártico viven de 40.000 a 70.000 narvales–, pero la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas (CITES) alerta del peligro que corren si no se controla la venta de sus colmillos, a 125 dólares cada 30 centímetros.
En el oeste de Groenlandia la población de narvales ha pasado de 10.500 en 1986 a 1.500 en 2003, por lo que el gobierno ha limitado a 385 el número de ballenas que permite matar cada año. El paso siguiente es que los cazadores se comprometan a seguir las antiguas reglas del juego, las mismas que han permitido el desarrollo de la cultura esquimal, en la que los animales tienen un papel fundamental.



