
La demanda de carne de ballena es tan baja en Islandia que los comerciantes han optado porcrear nuevos productos como milanesas de ballena para tratar de venderla.
¿Por qué entonces Islandia sentenció a muerte por cacería a 150 ballenas de aleta y a otras 100 ballenas minke en peligro de extinción? ¡Simplemente no tiene sentido!
La cacería comercial de ballenas ha estado prohibida durante más de dos décadas, sin embargo, Islandia sigue disparando arpones a estos animales para obtener productos que nadie necesita. Esto es cruel, innecesario e insostenible.
No existen métodos inmediatos ni humanitarios para matar ballenas. Al cazarlas, pueden tardar hasta una hora en morir. Se les dispara un arpón con una punta explosiva y luego se les balea con rifles o pica con una lanza eléctrica.
La carne de ballenas de aleta, especie amenazada, ni siquiera es consumida tradicionalmente por los islandeses, sino que se exporta a lugares como Japón. Sin embargo, Japón ya tiene miles de toneladas de carne de ballena sin vender congelada en bodegas.
La exitosa industria de la observación de cetáceos ofrece una alternativa humanitaria, sustentable y económicamente lucrativa a la cacería de ballenas, con ingresos de aproximadamente diez millones de libras al año. Nuestros amigos de la Asociación de Observación de Ballenas de Islandia están preocupados que la matanza de ballenas podría significar el fin de sus negocios. En una recesión global, no es el momento de matar a las ballenas de las que dependen para el turismo.
La exitosa industria de la observación de cetáceos ofrece una alternativa humanitaria, sustentable y económicamente lucrativa a la cacería de ballenas, con ingresos de aproximadamente diez millones de libras al año. Nuestros amigos de la Asociación de Observación de Ballenas de Islandia están preocupados que la matanza de ballenas podría significar el fin de sus negocios. En una recesión global, no es el momento de matar a las ballenas de las que dependen para el turismo.
Estimado Ministro Sigfússon,
Me perturba profundamente que el gobierno interino de Islandia haya anunciado una cuota de 100 ballenas minke y 150 ballenas de aleta para este año.
Pocos islandeses comen carne de ballena con frecuencia; los reglamentos de la CITES indican que hay un mercado limitado, o nulo, en el mundo para esta carne; y existe poco apoyo científico para la teoría de que las ballenas impactan en forma significativa a las pesquerías. Matar a las ballenas no va a mejorar en nada el colapso de las pesquerías. Asimismo, un creciente número de empleos en Islandia dependen de la industria de la observación de cetáceos. Durante el último año, miles de visitantes extranjeros experimentaron la alegría y la emoción de navegar por las costas de Islandia para ver a las ballenas nadando en su hábitat. Si estas ballenas son cazadas, se dañará la contribución económica de la observación de cetáceos.
El argumento que la cacería es sustentable no resulta creíble, ya que las ballenas de aleta blanco de la cacería se encuentran en peligro de extinción. Asimismo, las ballenas no le pertenecen a Islandia, sino que viajan miles de millas a través de otros países cuyas economías costeras dependen de estas ballenas para la observación de cetáceos.
Lo insto a retirar la cuota anunciada recientemente, ya que sólo servirá para dañar la economía de Islandia. La mayoría de los islandeses tienen consciencia ambiental, y están a favor de la utilización de los recursos marinos en formas que los conserven para generaciones futuras. Esta cacería favorece a intereses particulares, y no a las necesidades de los ciudadanos islandeses.
Atentamente.
Josefa Arroyo Larrondo
Antofagasta, Chile.
Y
Primer Minitro Jóhanna Sigurðardóttir
IFAW.
Me perturba profundamente que el gobierno interino de Islandia haya anunciado una cuota de 100 ballenas minke y 150 ballenas de aleta para este año.
Pocos islandeses comen carne de ballena con frecuencia; los reglamentos de la CITES indican que hay un mercado limitado, o nulo, en el mundo para esta carne; y existe poco apoyo científico para la teoría de que las ballenas impactan en forma significativa a las pesquerías. Matar a las ballenas no va a mejorar en nada el colapso de las pesquerías. Asimismo, un creciente número de empleos en Islandia dependen de la industria de la observación de cetáceos. Durante el último año, miles de visitantes extranjeros experimentaron la alegría y la emoción de navegar por las costas de Islandia para ver a las ballenas nadando en su hábitat. Si estas ballenas son cazadas, se dañará la contribución económica de la observación de cetáceos.
El argumento que la cacería es sustentable no resulta creíble, ya que las ballenas de aleta blanco de la cacería se encuentran en peligro de extinción. Asimismo, las ballenas no le pertenecen a Islandia, sino que viajan miles de millas a través de otros países cuyas economías costeras dependen de estas ballenas para la observación de cetáceos.
Lo insto a retirar la cuota anunciada recientemente, ya que sólo servirá para dañar la economía de Islandia. La mayoría de los islandeses tienen consciencia ambiental, y están a favor de la utilización de los recursos marinos en formas que los conserven para generaciones futuras. Esta cacería favorece a intereses particulares, y no a las necesidades de los ciudadanos islandeses.
Atentamente.
Josefa Arroyo Larrondo
Antofagasta, Chile.
Y
Primer Minitro Jóhanna Sigurðardóttir
IFAW.



