miércoles, 22 de abril de 2009

Masacre criminal, matanza de 60 ballenas frente a las costas de Japón.

La descontrolada industria ballenera japonesa "Yakuza" desatará en las aguas de la costa del Noreste de Japón la masacre de 60 ballenas minke.

La propuesta de masacre será ilegal y el asesinato no está avalado ni aprobado por la Comisión Ballenera Internacional.

Una vez más, Japón justificará la masacre bajo el absurdo pretexto de "investigación".

Los balleneros están tratando de compensar las pérdidas causadas por las intervenciones de Sea Shepherd en el Océano Austral en diciembre de 2008 y enero y febrero de 2009. La Agencia Japonesa de Pesca informó a los medios de comunicación que el grupo ecologista Sea Shepherd, hizo imposible que los buques de pesca de ballena operaran en 16 días de los 100 establecidos.

Los seis buques capturarón 679 Minkes y un rorcual común de la misión. Estos números están muy por debajo de lo previsto que eran entre 765 y 935 de los gigantes mamíferos.

Los balleneros tienen la necesidad de matar al menos 765 ballenas hasta el punto de equilibrio. Como consecuencia de ello, sufrierón pérdidas de decenas de millones de dólares.

El Steve Irwin el buque de Sea Shepherd y su tripulación persiquieron y cerrarón las operaciones de la caza de ballenas por más de cinco semanas. Japón reclamó 16 días, pero esto significaría que sólo han caído 128 ballenas en conjunto de sus cuotas en base a un promedio de 8 ballenas por día. Los balleneros no pudierón alcanzar su cuota de 305, lo que significa que Sea Shepherd impedio las actividades de la caza de ballenas durante 38 días, que valida la afirmación de que Sea Shepherd cerró la caza de ballenas por un período de cinco semanas y media - no 16 días como Japón reclama.

Cuatro buques balleneros designados con la palabra "investigación" zarparan del puerto Ayukawa en el norte de la prefectura de Miyagi para la caza de ballenas dentro de 80 kilómetros (50 millas) de la costa hasta finales de mayo.

Japón quiere poner en marcha la nueva misión de la caza de ballenas por delante de la Comisión Ballenera Internacional anual de la junta general en junio, en Madeira, Portugal. La CBI no tendrá la oportunidad de censurar las actividades balleneras ilegales hasta después de los asesinatos de ballenas. Los países miembros harán poco más que hacer un alboroto sobre el ruido y violaciónes del reglamento de la CBI. Los japoneses han aprendido que la CBI no es más que un documento de tiburones, todos hablan y no actuan.